27 oct 2013


¿Cómo educar las emociones en los niños?

En los lactantes la expresión de las emociones es directa: se ríen, se enfadan o lloran en función de lo que sienten o imitando a los adultos que tienen a su alrededor. Pero la expresión directa se va a ir modificando a lo largo de los años según sea la interacción con las figuras más cercanas, papa y mama.
Como siempre los padres somos el modelo, debemos ser conscientes de lo que sentimos y así saber leer lo que sienten nuestros hijos, respetarlos, permitirles sentir lo que sienten y acompañarles en la expresión de sus emociones. Y la razón es sencilla: porque esto es saludable.

Libro interesante
Últimamente he encontrado un libro y unos cuentos sobre el tema de las emociones que me han gustado: 'El libro EmocionArte con los niños. El arte de acompañar a los niños en su emoción', de Macarena Chías y José Zurita, que me ha encantado. El lenguaje es claro, fácil de leer, dirigido a padres y profesionales que trabajamos con niños, y el recorrido extenso: empezando por hablar del apego€ después va desmenuzando emociones: alegría, tristeza, amor, rabia, miedo€ para terminar hablando del duelo.

Cuentos de sentimientos
Y los cuentos son una colección publicada en colaboración con el Observatorio FAROS, plataforma de promoción de la salud y el bienestar infantil del Hospital Sant Joan de Deu, un referente en pediatría, quien ha orientado y revisado esta colección, por lo que supone todo un aval. También, hace ya un año y en colaboración con la Fundación Eduard Punset, publicaban el informe ´¿Cómo educar las emociones? La inteligencia emocional en la infancia y la adolescencia´ en el que participaron expertos de todo el mundo y que se puede descargar de la web de FAROS (www.faroshsjd.net).

Esta colección de cuentos va dirigida a niños y niñas de 2 a 7 años y mediante las vivencias de unos personajes "animan al niño a reconocer, entender, expresar y gestionar positivamente las emociones" pues van intercalando preguntas directas que le harán reflexionar mientras van leyendo el cuento, podrán hablar de lo que sienten porque se verán reflejados en sus personajes.

Al final de cada historia, y dirigida a familiares y educadores, hay una guía que explica la emoción básica tratada en el cuento, consejos y orientaciones para trabajar con el niño. Los dos primeros titulos publicados, ´Una tormenta...de miedo´ y ´¡Qué rabia de juego!´, nos hablan de estas dos emociones: el miedo y la rabia.

Aprendizaje sobre el mundo emocional
No nos viene mal este aprendizaje sobre el mundo emocional de los niños, ensenarles a nombrar lo que sienten, acompañarles en su sentir y facilitar la expresión sana de sus emociones y ahora que tenemos más tiempo para disfrutar de estar juntos es un buen momento.

11 oct 2013


Los errores del sistema educativo español


| Por Autor: Lexuri Olabarriaga Díaz en Educación


No hay duda de que el sistema educativo actual hace agua por todas partes y no permite progresar hacia una mejora de la calidad educativa, como ponen en evidencia los pobres resultados obtenidos por los alumnos españoles año tras año en las pruebas de evaluación internacionales como PISA. Ante estos resultados, muchos buscan vías de escape para justificar los malos resultados achacando a la poca preparación del profesorado, a la baja formación de los padres o incluso al aumento de la inmigración. A pesar de que se intenten buscar excusas y se evite la autocrítica lo cierto es que los malos resultados son consecuencia directa del sistema educativo que diferentes gobiernos han ido amoldando a su gusto confundiendo la educación con un negocio político. Pero, ¿cuáles son los verdaderos motivos por los que nuestro sistema educativo no adquiere los mismos resultados que otros sistemas como el anglosajón o el finlandés?

A pesar de los esfuerzos realizados para mejorar la educación de los alumnos españoles, los diferentes gobiernos han caído y siguen cayendo en el mismo error: se han empeñado en transmitir conocimientos y han relegado a un segundo plano la transmisión de valores, el sentido crítico, el esfuerzo y la enseñanza participativa.

Nuestro sistema educativo hace tiempo que dejó de lado favorecer el esfuerzo. Los diferentes gobiernos trataron de afrontar el fracaso escolar de la peor manera posible: con la progresiva rebaja del nivel de exigencia al alumno, como si se tratara de adaptar la educación a las exigencias del alumno, cuando el sentido común indica que debería ser al revés. La falacia de la igualdad en la enseñanza nos ha llevado a disminuir el nivel educativo hasta el punto de que un alumno con tres asignaturas suspendidas tiene derecho a pasar de curso originando así alumnos en etapa universitaria incapaces de tener una conversación en inglés o con dificultades para determinar en qué siglo vivieron los reyes católicos. La culpa no es de ellos sino del poco esfuerzo que se les ha requerido en el transcurso de su formación.

Decir que todos los alumnos son iguales y que hay que disminuir el nivel para que los alumnos menos inteligentes o los que provienen de familias con poco ambiente intelectual puedan seguir el ritmo de los alumnos que provienen de familias con estudios universitarios es un error que nos ha traído, entre otras cosas, estos pésimos resultados educativos. Si para lograr la “igualdad” se baja el nivel, sólo conseguiremos perder el tiempo y formar ciudadanos poco preparados. Exigiendo poco para que no se note la diferencia hace parecer que, en vez de enseñar, el objetivo principal es que nadie se quede atrás. Tratar de igualar a todos los alumnos, haciendo que los más trabajadores e inteligentes no den de sí todo lo que pueden, es cometer con ellos una gran injusticia y no beneficia a nadie.

Siendo severos con los que más pueden aportar hace que tengamos buenos médicos, excelentes abogados y grandes ingenieros. No es normal que haya más estudiantes de Derecho en Madrid que en todo el Reino Unido. De poco nos sirve tener miles de jóvenes que han obtenido un título universitario si luego no son capaces de obtener buenos resultados en su oficio ni de competir con sus homólogos británicos o alemanes. Más vale que cuando enfermemos nos atienda un buen médico y no un joven que ha obtenido el título debido a que han bajado el nivel en aras de la igualdad para que el muchacho no se sintiera discriminado. Bajar el nivel, no exigir al que puede dar más de sí, no premiar el esfuerzo de quien tiene mayor capacidad e intelecto, sólo nos puede llevar a una sociedad ignorante y poco competitiva. Como dice Fernando Savater, “soy de la opinión, que no sé si compartirás, de que cuando se trata a alguien como si fuera idiota es muy probable que si no lo es, llegue muy pronto a serlo”.

La formación en sentido crítico es además en la mayoría de casos, inexistente. La capacidad de procesar el conocimiento y la inteligencia para llegar a la posición más razonable y justificada sobre un tema ya no se enseña en las escuelas ni en las universidades españolas. Como consecuencia de esto, los alumnos, futuros maestros, jardineros o empresarios, no serán capaces de percibir la realidad, encontrar por sí mejores alternativas, y serán fácilmente manipulables. Un profesor de historia no debe sólo enseñar los hechos que acontecieron en la II Guerra Mundial, sino también hacer del alumno un aficionado a la lectura de libros de historia.

Por eso la escuela también debe despertar en el alumno la curiosidad, el interés y la creatividad en el aprendizaje. Construyendo habilidades de pensamiento y razonamiento en los alumnos, no sólo los beneficiará a ellos, sino que será provechoso para toda la comunidad y la sociedad en su conjunto.

En Finlandia, por ejemplo, los profesores no sólo transmiten información, enseñan a pensar. La tipología de las clases en Finlandia, lejos de convertirse en una clase magistral fundamentalmente unidireccional como en España, se convierte en un debate abierto donde los profesores fomentan mucho la participación. Los profesores finlandeses trabajan mucho en grupo con sus alumnos, buscando retroalimentación de los mismos y realizando clases participativas, donde el ambiente es relajado y tolerante.

En el sistema anglosajón, el método de los “concept tests” está dando resultados muy favorables especialmente en la etapa universitaria. Este sistema de enseñanza consiste en la previa preparación de los manuales antes de la impartición de la clase, esto es, el alumno ya ha leído el manual que se va a tratar en el aula por lo que el profesor se dedicará tan sólo a explicarlo minuciosamente y a resolver dudas. El profesor formulará una pregunta de nivel complejo a los alumnos, los cuales, divididos en pequeños grupos, tratarán de buscar la respuesta correcta o resolver el problema planteado. Este método tiene dos rasgos característicos: por una parte, el profesor no pierde el tiempo leyendo el temario mientras los alumnos, pasivos, escuchan algo que podían haberlo leído sin ayuda del profesor; y por otra parte, al haber llevado el manual preparado a la clase, los alumnos tomarán parte formulando preguntas, dudas, deseando ampliar información y fomentarán el trabajo en grupo, promoviendo así, la enseñanza participativa y logrando la interacción entre profesor y alumno tan demandada en nuestra enseñanza.

Nuestro sistema de enseñanza, en cambio, es vertical: el profesor da la clase explicando los contenidos de un libro que muchas veces son bastante deficientes. El alumno, cuanto mejor sepa lo que pone en el libro mejor nota sacará en el examen. En los colegios seguimos copiando los errores del dictado, leyendo el libro de texto en voz alta, memorizando datos que tras el examen se olvidarán y exigiendo que se sepan de memoria las tablas de multiplicar. Como consecuencia, el alumno finalizará sus estudios con un puñado de conocimientos y sin haber desarrollado su capacidad de pensamiento crítico que tan favorable habría sido para su formación adulta.

Por último, la inversión es uno de los errores más extendidos en la sociedad española. La idea de que cuanto más dinero se destine a la educación, mejor será nuestro sistema educativo es un error. La cantidad de dinero que en los últimos años se ha invertido en educación nunca ha sido tan alta en España, nunca los alumnos han tenido tantas horas lectivas ni han tenido a su disposición tanto material y, sin embargo, nunca han terminado el bachillerato siendo tan ignorantes.

Las sucesivas leyes de Educación, desde la LODE hasta la LOE, no han sabido dar solución a estos problemas, más bien se han incrementado.

 

Me pareció un artículo muy interesante, adjunto un vídeo que no se aleja de la realidad…


 

28 ago 2013


Signos de dislexia en los bebés y niños preescolares

La dislexia es un problema de lectoescritura, un trastorno neuronal que dificulta en distintos grados la capacidad para aprender a leer y a escribir, que necesita ser detectado cuanto antes. Por tanto, es fundamental estar atentos a signos de dislexia en los bebés y niños preescolares.

Se suele diagnosticar en los primeros años de primaria, pero el pequeño ya puede dar señales desde la etapa preescolar. Hemos hablado ya de la importancia de detectar la dislexia antes de desarrollarla, incluso antes de que empiecen a leer y escribir, para evitar las consecuencias negativas, como las burlas o el fracaso escolar, a las que se suelen enfrentan los niños disléxicos no diagnosticados.


En bebés y niños en edad preescolar encontramos algunos indicadores, aunque no determinantes, de que el niño pueda ser disléxico. Como por ejemplo:

·        Presentar antecedentes (padres, hermanos, otros familiares disléxicos).

·        Dificultad para sostener la cabeza a los tres meses e intentar coger objetos que les ponemos delante.

·        Inmadurez psicomotriz respecto a los bebés de su misma edad: problemas de coordinación, de equilibrio y de lateralización. Suelen tardar más en aprender a montar en triciclo o en bicicleta.

·        Retraso en aprender a hablar con claridad respecto a la media de sus compañeros.

·        Dificultad para expresarse.

·        Confundir palabras cuya pronunciación se asemejan por su fonética.

·        Dificultad para recordar recordar series y secuencias como los días de la semana, el nombre de los colores, o para aprender canciones y rimas características del preescolar, así como para seguir ritmos musicales.

·        Confusión en el vocabulario que tiene que ver con la orientación espacial.

·        Alternancia de días “buenos” y “malos” en la escuela infantil sin razón aparente.

·        Dificultad para reconocer las letras, así como para asociar fonemas con grafemas.

·        Retraso en la estructuración y reconocimiento del esquema corporal.

·        Poca habilidad para los ejercicios manuales y de grafía.

·        Cuando comienzan a escribir, hacerlo en sentido contrario a las agujas del reloj.

·        De personalidad muy sensible, perfeccionista, curioso, con cambios de humor repentinos.

·        Problemas de sueño: o bien tiene un sueño muy profundo o se despierta con demasiada facilidad.

Estos posibles signos de dislexia en los bebés y niños preescolares  permite a los padres estar atentos a cómo se va desarrollando el niño y actuar lo antes posible si vemos que es necesario.

17 jul 2013














EDUCAR CON EL CORAZÓN.

Cuando nos disponemos a dar el paso al gran mundo de ser padres, nos preocupan muchas cosas... Como por ejemplo si será niña o niño, de qué color tendrá los ojos, o qué querrá ser de mayor.
Yo cuando pienso en como quiero que sea, lo tengo claro: Quiero que sea, buena persona.
La mejor manera de intentar que nuestros pequeños crezcan con la mente sana y con valores, y valoren la vida,    es sin duda, educarlos desde y con el corazón.

Os dejo un vídeo que espero, os guste.
http://www.youtube.com/watch?v=KfdlONjXP0k&feature=youtube_gdata_player

SANDRA.

Cuento: “Mamá, ¿de qué color son los besos?"
 
La actividad de leer y contar cuentos es un momento mágico durante el cual el niño puede relajarse y escuchar o participar de forma activa. El contacto cotidiano con los libros y  la posibilidad de disfrutar con su lectura despierta en los niños el deseo y la motivación por leer. Por eso, tanto padres como maestros debemos ofrecer al niño la posibilidad de descubrir por sí mismo o con ayuda de un adulto, el placer de la lectura, para conseguir que se familiarice con los libros y los asocie a una experiencia positiva y enriquecedora.
Actualmente, el mercado ofrece una gran variedad de libros, pero en este caso, os voy a presentar uno muy especial que destaca por su originalidad y ternura.
Mamá de qué color son los besos. ELISENDA QUERALT.
Está destinado a un público de entre 4 y 8 años.
Es un cuento muy dulce donde una mamá le cuenta a su hijo Pablo que los besos pueden ser de muchas formas y colores y que cambian de color según lo que nos quieren decir: cargados de vitaminas y vitalidad los de color naranja; bromistas y juguetones son los de color rojo; amarillos los que brillan como el sol; suaves y esponjosos, llenos de amor son los besos azules… ¿cómo serán los besos por las noches?
El libro presenta un relato breve acompañado con ilustraciones de gran calidad y expresividad. Realmente es un libro imprescindible para trabajar los sentimientos y la afectividad.
No sólo lo pueden utilizar los padres, también es aconsejable que los maestros introduzcan estos libros en la escuela, en los rincones de lectura, bibliotecas, etc. Con él los niños van a aprender y experimentar muchas cosas, pero sobre todo van a entender la importancia de comunicarse con los demás y de expresar sentimientos, ayudando a crear lazos afectivos, tan importantes en estas edades. Por último, cabe resaltar el enfoque coeducativo que plasma la historia. Es muy importante hacer ver a los niños que expresar sentimientos es algo natural y no tiene que ser un comportamiento característico y exclusivo de las niñas. En este sentido, se pueden realizar actividades en el aula enfocadas en la coeducación.
A continuación os presento un video donde podréis disfrutar de este magnífico cuento infantil.

18 feb 2013


Las Rabietas

Entre los dos y tres años los niños entran en una etapa de negativismo, de verse competentes y autónomos, capaces de enfrentarse por sí solos a las situaciones. Berrean y protestan más, no hacen caso de lo que decimos con lo cual los padres se estresan y se preguntan: “¿qué le estará pasando? ”. No debemos preocuparnos de más, es la rebeldía de los dos años , una conducta normal de afirmación del yo.

Ante estas situaciones procura ser flexible con ellos, entiende las características de esta etapa del desarrollo, pero no por eso debemos dejarlos hacer lo que quieren. Los padres ponen las pautas educativas.

Ayúdale a cumplir lo que deben hacer, explicándoles porque han de llevarlo a cabo, elogiándoles cuando realizan las acciones encargadas. Procura no interrumpir sus actividades que es cuando más aparecen estos episodios de rebeldía, por ejemplo: si está en la bañera felizmente jugando, en vez de sacarlo, dile: “se está acabando la hora del baño” “¿quieres un ratito más?”, seguramente estará de acuerdo con quedarse un rato más. Pasado unos minutos saldrá sintiendo que él ha decidido la hora de salir.

Las rabietas a veces se vuelven angustiosas para el niño. No debes castigarlo ni decirles frases como “eres malo”, “si te pones así ya no te quiero”, “eres tonto”.

Hacia los dos años los niños son capaces de pensar y recordar mejor, relacionan mejor lo que hacen con lo que se les dijo que hicieran. Y aunque los padres regulan su conducta, se puede también a ayudarlos a que ellos mismos se regulen.


Estás son algunas de las pautas que les ayudan a superar la etapa de las rabietas:

-Evita el castigo.
-Repítele lo que esperas que haga.
-Plantéale distintas posibilidades de acción: “¿quieres plátano o manzana?”.
-Cuando le mandes a hacer a algo sugiere otra actividad de agrado para el niño (por ejemplo: vamos a recoger los juguetes que después vamos a dar un paseo).
-Refuerza siempre las conductas positivas (verbalmente, con un beso, una caricia).


Y lo más importante; debes tener paciencia cuando haga una rabieta no respondas con otra, demuéstrale control y calma.
Enlaces: http://www.youtube.com/watch?v=dxCIsddn9dY
             http://www.bebesymas.com/ser-padres/la-rebeldia-de-los-dos-anos